Mona Lisa de Galilea (Israel)

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La Mona Lisa de Galilea es el retrato de una mujer hecho con teselas que apareció en 1987 en Séforis (Tsipori), en la Baja Galilea. Forma parte del suelo de mosaico del comedor de una casa señorial romana dedicada a Dioniso, fechada por sus excavadores entre finales del siglo II y comienzos del III d.C. Sigue en su sitio, bajo cubierta.

Datos principales

Campo Dato
Nombre/s Mona Lisa de Galilea, Mona Lisa de Tsipori
Qué es Retrato femenino en teselas, dentro del pavimento de mosaico de la sala de banquetes de la Casa de Dioniso
Datación del mosaico Finales del siglo II o comienzos del III d.C., según sus excavadores (el edificio se data en el siglo III)
Lugar Séforis / Tsipori, llamada oficialmente Diocesarea en época romana, Baja Galilea, a menos de 6 km de Nazaret
Fecha del hallazgo Campaña de 1987
Excavación Expedición conjunta de la Universidad de Duke y la Universidad Hebrea de Jerusalén (1985-1989), dirigida por E. Meyers, E. Netzer y C. Meyers
Publicación científica R. Talgam y Z. Weiss, The Mosaics of the House of Dionysos at Sepphoris, Qedem 44, Universidad Hebrea de Jerusalén, 2004
Origen del nombre Apodo moderno que le puso la excavadora Carol Meyers
Fin del edificio Terremoto del 363 d.C.
Dónde verla In situ, Parque Nacional de Tsipori (Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel)

Qué es exactamente la Mona Lisa de Galilea

No es un cuadro ni una pieza suelta de museo: es una parte del suelo de un comedor. La casa a la que pertenece se levantó en el siglo III d.C. junto al teatro, en lo alto de la colina de Séforis, y tenía un patio interior porticado. La sala de banquetes se pavimentó con un mosaico dedicado a la vida y al culto de Dioniso, el dios del vino.

La composición se conoce bien porque tiene publicación monográfica. Un panel central alargado está rodeado por quince paneles más con episodios del mito de Dioniso y de Heracles; de los once que se conservan, todos llevan inscripciones en griego que identifican a los personajes o la escena («Embriaguez», «Procesión», «Boda»). Una banda exterior en forma de U añade fieles participando en una procesión dionisíaca.

El programa no es decorativo. Contrapone la moderación de Dioniso en el beber con los excesos y la falta de control de Heracles, y combina la representación del mito con la del culto tal y como se practicaba de verdad en época romana. Esa mezcla es lo que hace excepcional al pavimento entre los hallazgos de Séforis.

Conviene templar el entusiasmo en un punto: en su ejecución de detalle el mosaico está hecho con teselas relativamente grandes y no es de la primera calidad técnica. Lo dijo Fergus Millar reseñando la publicación oficial en Scripta Classica Israelica en 2005. Lo que lo hace importante es el programa iconográfico, no la finura del oficio.

Dónde está el retrato dentro del mosaico

La mujer no ocupa el panel principal. Según la descripción de la Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel, aparece en los medallones que rodean el panel central, es decir, en el marco del tapiz, no en su centro.

Ese detalle explica la anécdota que cuentan los guías: como el rostro está en el borde y mira ligeramente de lado, da la impresión de seguir al visitante desde cualquier punto de la sala. Es el mismo efecto que le valió el apodo, junto con el esbozo de sonrisa.

¿Quién es la mujer del retrato?

No se sabe. Y quien te diga lo contrario está eligiendo una hipótesis entre varias.

La identificación más repetida es Afrodita, y se apoya en un dato concreto del propio mosaico: junto a la figura revolotea un Eros. Se ha propuesto también que personifique una virtud, la moderación, o el concepto de eudaimonia. Nava Sevilla-Sadeh, de la Universidad de Tel Aviv, defendió en la revista CLARA en 2018 una lectura teológica y no moral de la figura. Ninguna interpretación se ha impuesto.

Tampoco hay acuerdo sobre de quién era la casa. En el capítulo final de la monografía de 2004, los dos autores discrepan a propósito y publican las dos versiones: Rina Talgam sostiene que hay que partir de la hipótesis de un propietario pagano y no judío, mientras que Zeev Weiss especula, apoyándose en relatos talmúdicos, con que pudiera haber sido Rabí Yehudá ha-Nasí. Millar, en la reseña citada, considera muy poco sólido apoyar una identificación así en anécdotas del Talmud. Que dos excavadores firmen juntos un libro y dejen por escrito su desacuerdo dice bastante de lo abierto que está el asunto.

¿Sale Séforis en la Biblia?

No. Ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento. Y eso pese a que la ciudad está a menos de 6 km de Nazaret y a que en el siglo I era el núcleo urbano de referencia de la zona. Los evangelios nombran Nazaret, Caná, Cafarnaúm o Naín, pero no Séforis.

Sobre esa ausencia se ha construido una hipótesis: que José, y quizá Jesús, trabajaran allí como constructores. Marcos 6:3 llama a Jesús «el carpintero», traduciendo el griego tekton, que en sentido estricto designa a quien trabaja la madera, aunque parte de la literatura sobre Séforis lo extiende también a la construcción en piedra:

¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, y de José, y de Judas, y de Simón? (Marcos 6:3, Reina-Valera 1909)

Es una posibilidad razonable por pura geografía, pero no hay ni un solo dato que la respalde: ningún texto, ninguna inscripción, ningún hallazgo. Es una conjetura, y como tal hay que presentarla.

Qué nos dice, y qué no, sobre la Galilea de los evangelios

Y aquí está el salto que no conviene dar. El mosaico es de finales del siglo II o comienzos del III d.C.: entre 170 y 200 años posterior a la vida de Jesús. Usarlo para ilustrar «cómo era la Galilea que él conoció» es un salto en el tiempo que no se sostiene.

Y no es una objeción aislada. Mark Chancey ha defendido, en un trabajo publicado en la serie de monografías de la Society for New Testament Studies, que el grueso de la cultura material grecorromana en Galilea aparece precisamente en los siglos II y III: la adopción masiva de costumbres numismáticas grecorromanas, los frescos, los mosaicos, las estatuas y los sarcófagos se vuelven frecuentes después de la época de Jesús, no durante.

Y un matiz de vocabulario. Se repite que Séforis era «la capital de Galilea», pero Millar señala que eso no puede sostenerse en sentido oficial: Galilea no era una provincia. Mientras Siria Palestina fue una sola provincia, su metrópoli fue Cesarea. Y el nombre oficial de la ciudad en esa época era Diocesarea, «Cesarea de Zeus».

Curiosamente, en Séforis no se ha documentado ningún templo pagano, ni por vía literaria, ni documental, ni arqueológica, al menos hasta donde llegaba la evidencia recogida en 2005. Una ciudad con teatro, basílica, tres termas, mosaicos mitológicos y un nombre pagano, pero sin templo pagano localizado, y con una presencia judía sustancial, posiblemente mayoritaria. La imagen sencilla, la de la metrópoli helenística frente a la aldea judía, no encaja con lo excavado.

Para situar todo esto en la secuencia general puedes apoyarte en la línea del tiempo de la Biblia, y sobre por qué el griego era la lengua de esas inscripciones, en en qué idiomas se escribió la Biblia.

Cómo verla hoy

El mosaico se conserva en su sitio, dentro del Parque Nacional de Tsipori, gestionado por la Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel. El triclinio está protegido por una construcción moderna, y el parque tiene paneles interpretativos que explican las escenas del suelo. La sala forma parte del recorrido habitual, junto al teatro y a los otros mosaicos del yacimiento, entre ellos el de la Casa del Nilo y el de la sinagoga.

Si te interesan las piezas físicas que conectan con el mundo bíblico, en el silo de arqueología bíblica tienes casos de otra naturaleza, como el Rollo de Ein Gedi, un manuscrito calcinado que se leyó sin desenrollarlo.

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