¿Quién no necesita ánimo? Todos, grandes o pequeños necesitamos ánimo a diario. La vida presenta continuamente dificultades que nos desgastan, que ponen a prueba nuestra paciencia, nuestra integridad y a veces incluso nuestro autodominio.
Dios es consciente de que necesitamos aliento y constantemente nos repite en su Palabra la Biblia palabras que nos estimulan, nos dan esperanza y consuelo, pero sobre todo, nos ayudan a afrontar el futuro con una visión positiva. Nos permiten ver las cosas de otra forma, a veces dando perspectiva a nuestra situación o simplemente recordándonos que no estamos solos y que no tenemos que cargar una pesada mochila en soledad.
Hemos recopilado algunos de los versículos de ánimo y aliento que la Biblia ofrece a todo aquel que quiera leerla. Esperamos que le sirvan al lector a la persona a quien quiera animar el lector.
Ánimo a los deprimidos
Los siguientes versículos nos reconfortan porque reflejan que Dios está muy pendiente de nuestras necesidades, que sabe que necesitamos ánimo y nos garantiza u ayuda en momentos muy difíciles:
Porque esto es lo que ha dicho el Alto y Excelso, que está residiendo para siempre y cuyo nombre es santo: “En la altura y en el lugar santo es donde resido, también con el aplastado y de espíritu humilde, para revivificar el espíritu de los de condición humilde y para revivificar el corazón de los que están siendo aplastados.
Isaías 57:15
Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón;
y salva a los que están aplastados en espíritu.
Salmo 34:18
Palabras del Rey David cuando atravesaba momentos difíciles.
¿No se venden dos gorriones por una moneda de poco valor? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin [el conocimiento de] su Padre. Mas los mismísimos cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados. Por lo tanto, no tengan temor: ustedes valen más que muchos gorriones.
Mateo 10:29-31
Palabras de Jesús a sus discípulos hablando sobre lo valiosos que somos a los ojos de Dios.
Ánimo para los que afrontan dificultades económicas
Los problemas económicos pueden angustiar mucho a cualquier persona que los afronta. Pero sobretodo pueden destrozar el ánimo de un padre de familia que tiene que alimentar a sus hijos y siente la impotencia de no poder hacerlo dignamente porque no encuentra un empleo o porque ciertas decisiones le han complicado la capacidad de afrontar algunas deudas.
En estos casos la Biblia nos brinda mucho ánimo y consuelo, ya que no nos ofrece promesas vacías, sino garantías que millones de personas por todo el mundo pueden comprobar mes a mes. Estos con algunos de los versículos bíblicos que pueden animar a los que tienen problemas económicos.
Mantener el equilibrio
La inquietud constante por el sustento material puede desequilibrarnos y perder de vista lo más importante. ¿Pero lo más importante no es mantener a mi familia? La mayoría de las personas han forjado ese punto de vista durante años de problemas y fluctuaciones económicas. Se han convertido en adictas a la «tranquilidad» relativa que ofrece tener un colchón material y monetario. Ese afán puede hacer que prestemos demasiada atención a las cosas materiales, mientras descuidamos nuestra prioridad como creación de Dios: hacer su voluntad y conseguir su aprobación. Por eso nos dice esto la misma Biblia:
Quitémonos nosotros también todo peso y el pecado que fácilmente nos enreda, y corramos con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros.
Hebreos 12:1
Como excelente soldado de Cristo Jesús acepta tu parte en sufrir el mal. Ningún hombre que sirve como soldado se envuelve en los negocios comerciales de la vida, a fin de conseguir la aprobación de aquel que lo alistó como soldado.
2 Timoteo 2:3,4
Entonces… ¿me olvido de las necesidades materiales de mi familia? Ni mucho menos, de hecho Dios es claro al respecto diciendo:
Ciertamente si alguno no provee para los que son suyos, y especialmente para los que son miembros de su casa, ha repudiado la fe y es peor que una persona sin fe.
1 Timoteo 5:8
La clave está en el equilibrio. Podemos concluir que aunque es importante y por supuesto necesario ganarse la vida dignamente, esto no debe convertirse en el centro de nuestras vidas. Como dice el refrán: no vivo para trabajar, trabajo para vivir.
La tranquilidad que ofrece mantener nuestras necesidades en un mínimo razonable es inefable. Si uno está dispuesto a arreglárselas con lo necesario, sencillamente no tiene tanto que perder, por lo tanto la ansiedad, la inquietud y los sentimientos de culpa desaparecen o se minimizan mucho. Por otro lado, las posibilidades de recuperarse aumentan también, ya que nuestras pretensiones han sido rebajadas a lo razonable y necesario.
¿Y si mi situación es crítica, sencillamente lucho por sobrevivir dignamente? Pues tu situación es preocupante, pero no dejes que te desequilibre. Estos versículos bíblicos nos pueden ayudar a mantener el equilibrio:
No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de Jehová.
Mateo 4:4
Para que se aseguren de las cosas más importantes, para que estén exentos de defectos y no hagan tropezar a otros hasta el día de Cristo.
Filipenses 1:10
Poniendo en primer lugar los asuntos espirituales, cualquier persona angustiada por los problemas económicos podrá aliviar su inquietud, ansiedad y salir adelante sin perder el equilibrio o desestabilizar su vida. Jehová nos lo garantiza:
Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de [Dios], y todas estas [otras] cosas les serán añadidas.
Mateo 6:33
¿Cómo animar a alguien?
Es muy frustrante ver que alguien amado sufre pero no podemos eliminar el problema que lo aflige. ¿Qué podemos hacer? Seguir la sugerencia del sabio Salomón:
La solicitud ansiosa en el corazón de un hombre es lo que lo agobia, pero la buena palabra es lo que lo regocija.
Proverbios 12:25
Efectivamente, debemos utilizar nuestras palabras para darle aliento y estímulo:
- Hacer planes para dedicarle tiempo.
- Leerle un versículo bíblico animador.
- Orar con él.
- Recuérdale y confírmale que lo quieres y aprecias.
- No minimices su problema aunque te parezca que no es tan grave.
- Que tus palabras sean sinceras, cálidas y cariñosas.




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